اميدوارم سفر خوبي داشته باشم زيرا إز صميمم قلبم و با احترام به ديگران سفر خواهم كرد و اين باعث خواهد شد كه تمامي درها به روي من باز شوند

miércoles, 12 de agosto de 2015

Kashán a Yazd

Kaixo amigos,

Hoy tengo previsto desplazarme a la ciudad de Yazd, distante de Kashán unos 400 km, hacía el sureste. Me hubiera gustado hacer este trayecto en tren pero no tengo ninguno hasta las 19h, por lo que no me queda más remedio que viajar en autobús, haciendo transbordo en Isfahán.

Desayuno de nuevo en compañía de las abejas, pero como decía ayer, nos respetamos. Cada cual en su lado de la mesa :-) Pago el hotel mientras espero a Abbas, que me llevará a los jardines Bagh-e Tarikhi-ye Fin, jardines estos Patrimonio Mundial de la Unesco, desde 2011. Este lugar se conoce también como los jardines de Amir Kabir, Visir del rey qajar Nasser od-Din, que murió aquí asesinado en el interior de los baños.

A las 9h tengo a Abbas en la puerta del hotel. En unos minutos recorremos los 7-8 km que hay hasta los jardines, deja su coche aparcado y me acompaña al interior. La entrada cuesta 150000 riales. Hace diez siglos que están aquí estos jardines, en los que fluye el agua de forma constante a través de sus "qanats", que son canales subterráneos para la conducción del agua, que los persas comenzaron a construir hace veintisiete siglos y que siguen funcionando sin ningún tipo de motorización. Estos jardines están complementados por los baños -Hammam- en los que hay escenas recreando la muerte del Visir. Estos baños están totalmente revestidos de azulejos azules y blancos. Siguiendo el gusto de la época, el Hammam tiene forma de laberinto, con múltiples rincones y estancias. El conjunto de jardines y baños está muy bien, y es ideal para descansar a la sombra, oyendo el ruido del agua, en las horas centrales del día, cuando más calor hace.

Jon, primo de Siavash, Siavash, padre de Siavash
Es aquí precisamente, en los baños, donde conozco a Siavash, un hombre de alrededor de 30 años que también está visitando los jardines con su familia. Habla bastante bien español, por haber estado en Barcelona seis meses durante sus estudios. Es economista y trabaja en Jonoub Gas. Es una persona muy maja con un hobby súper interesante que no mencionaré aquí. Educado y simpático, hemos congeniado desde el primer momento. Invitado quedo para ir a su casa cuando regrese a Teherán. ¡Mamnoon!
Intercambiamos nuestras tarjetas y nos hacemos unas fotos antes de despedimos.

Además de llevarme a la terminal de autobuses de Kashán, Abbas me ayuda en la obtención del billete del autocar a Isfahán, cuyo importe asciende a 130000 riales. Nos despedimos con un abrazo. ¡Mamnoon!

Sobre las 11:0h sale el autobús que cubre el trayecto Kashán a Isfahán. Aprovecho el viaje, que dura alrededor de dos horas y media, para escribir y poner al día mis notas. Justo en el momento de llegar a la estación de autobuses me aborda un chico de unos 17 años. No sé porque razón ha intuido que soy de España y quiere saber cosas de nosotros. Su nombre Abbas (igual que el que me despidió en la estación de Kashán). Me ayuda a obtener el billete para el autobús Isfahán a Yazd, por un importe de 130000 riales. Un encanto de chaval, como un hombrecito (en el mejor sentido de la palabra), y sin dejar de sonreír en ningún momento. Me ha facilitado las cosas un montón... ¡Mamnoon Abbas!

Tengo por delante hora y media, que aprovecho para comer algo y descansar.


Varias veces he preguntado a uno y a otro en los andenes, sobre cual es el lugar desde el que partirá el autobús. No lo tengo del todo claro y necesito cerciorarme. No me gustaría quedarme en tierra por un despiste tonto. Por fin, sobre las 15,45 horas, con retraso, sale el autocar hacía la ciudad de Yazd. Por delante, alrededor de 400 kilómetros. El viaje se hace realmente pesado. Han sido 5 horas de reloj, sin ninguna parada. Ya de noche, sobre las 20:45h, llego a la estación de autobuses de Yazd, que está muy alejada de la ciudad. Sin llegar a poner el pie en tierra tengo frente a mí un montón de personas reclamando mi atención para llevarme al hotel. Espero unos minutos para tomar la decisión, mientras una docena de taxistas me rodea literalmente. Decido que me lleve un sonriente chico de unos 20 años, pero en el camino al coche, una persona con cara de pocos amigos aparta al chaval e insiste en que debo subir en su vehículo. Es evidente que en este colectivo también existen sus "fuerzas", llamémoslo así. Pero antes de subir al taxi hemos de fijar el precio, que queda cerrado en 100000 riales. Durante el viaje en Bus he seleccionado al azar el hotel donde me alojaré esta noche y posiblemente la noche siguiente, el hotel Malek-o Tojjar Antique, en el casco antiguo de Yazd.

La primera impresión al llegar a la zona, de noche, no es buena y temo por momentos haberme equivocado, por lo que le pido al taxista que me acompañe en el check-in, por si no hubiera sitio o cualquier otro problema y necesitará de sus servicios para ir a otro lugar. ¡Se niega! y se marcha de una manera absurda, se podría decir que huyendo. Ya su cara no presagiaba nada bueno...


Patio interior hotel Malek-o Tojjar Antique
No me queda otra que ir solo. Al pasar la puerta principal, las malas sensaciones que tenía desaparecen de inmediato. Estoy ante una Historical House muy bien decorada y elegante, pero aún tendré que sortear otra dificultad. Tras confirmar la disponibilidad, la Recepcionista me pide 100$USD por noche. Amago con irme, a la vez que le digo que es muy caro, que solo necesito una "single room" y que podría pagar unos 50-60$ como mucho, a la vez que pongo cara de no haber roto un plato en mí vida. Se marcha a preguntar y a su regreso me confirma una estupenda habitación individual por 50 euros (...sardina, amigo, sardina...)

En mi corta estancia en Irán ya me he dado cuenta de que en algunos hoteles es posible regatear el precio, y que los fijados por teléfono o internet suelen ser más elevados que los que podemos acordar hablando en Recepción, pero esta tarea no es fácil y requiere de cierta destreza.

Cena ligera en el hotel y a dormir. El viaje desde Kashán, en el que he empleado prácticamente todo el día, me ha dejado bastante cansado...

Un abrazo


martes, 11 de agosto de 2015

Qom y Abyaneh


Kaixo amigos,

Hoy desayuno espléndidamente, tipo Sultán, en el patio ajardinado del hotel, sin ruidos, solo oyendo caer el agua de una fuente instalada en la mitad del estanque que preside el recinto. Aquí, subido en un Takht, he dado cuenta del desayuno; eso sí, en compañía de un montón de abejas. Sin miedo alguno, cada uno de nosotros hemos ido desayunando sin hacernos daño entre nosotros :-)


Es en la Recepción del hotel donde me aguarda una agradable sorpresa. Ante mí asombro, Ati Rad el Recepcionista, pone sobre el mostrador, delante de mí, el libro olvidado ayer en uno de los autobuses que hacen el trayecto Isfahán-Teherán. Tengo que decir que esto me ha emocionado mucho y habla por si mismo de la calidad de las gentes de este país. ¡Mamnoon! Este libro representa mucho para mí. Sin él, me he sentido perdido y un analfabeto en la cultura de este país.

Abbas me lleva a la estación de autobuses y consigo coger un autocar Vip con destino a Qom, literalmente en marcha. Good, very very good!

Acomodado ya en el autocar pienso en cómo recompensar a mi amigo taxista, que se desvive por facilitarme la vida y creo haber dado con el modo de hacerlo. Le voy a contratar como chófer y guía particular para visitar la ciudad de Abyaneh, a unos 80 km al Sureste de Kashán, ciudad ésta que no tenía previsto visitar. A ver cómo organizo mí tiempo para que sea posible. Abbas se lo merece.

El autobús hace varias paradas hasta que dejamos atrás la ciudad de Kashán. Me fijo en el perfil de los viajeros. No es el mismo que en los anteriores autocares en los que he viajado. Aquí hay más, digamos.., hombres de negro. Estoy seguro que esto es debido al lugar a donde nos dirigimos. Qom, ciudad sagrada del chiismo y lugar donde se encuentran las más importantes escuelas coránicas. De aquí han salido, y también imparten formación, muchos ayatollah, mullah, etc.

A las 9,20h salimos finalmente de Kashán. Muchas banderas negras. Esto es debido a que hoy es fiesta nacional en Irán. El autobús en el que viajo es magnífico y nuevo, categoría Vip, en el que obsequian zumos y algo de bollería. El importe del billete asciende a 60000 riales. Casi sin enterarme, sobre las 10:40h estamos en la terminal de autobuses de Qom. Aquí me espera un pequeño ejercito de taxistas para llevarme al centro. De entre ellos, elijo el que será -espero- la llave para entrar en la ciudad sagrada del chiismo. Me parece un hombre inteligente, calmado y también decidido. A ver... Su nombre es Navi, un hombre de unos 30 años que no habla una palabra en inglés.

Trato de acordar el importe del traslado hasta el mausoleo de Fátima, pero él me plantea ir primero a la mezquita de Jamkaram. Dudo un rato, pero él insiste... Esto me da la idea de contratar sus servicios, en formato "Antxonito", pero para eso he de acordar el importe de este servicio. Llama a través de su móvil a una persona que habla inglés y me pasa la llamada para que acordemos el precio. Tras uno mínimo regateo llegamos a un acuerdo. No quiero de ningún modo perder a Navi por unos pocos riales. Le he estado observando y creo que es la persona adecuada para acompañarme en Qom, aunque no hable una palabra en inglés. Por tanto... ¡Hay trato!

Comienza aquí un viaje increíble al centro de una de las culturas más sorprendentes y fascinantes que una persona pueda visitar. Tengo además la suerte de que es fiesta. Esto seguro que dará más esplendor si cabe a todo cuanto vea.


Nos dirigimos a la mezquita de Jamkaram, una de las más grandes de Irán y probablemente la considerada más santa de esta ciudad. Sus dimensiones son de escándalo. Un gentío tremendo por todo el recinto. Junto con Navi he accedido al bellísimo interior de la mezquita, decorada con multitud de espejos y cristales de colores, de bóvedas y cúpulas brillantes, que asemejan el cielo estrellado, de las que cuelgan gruesas lámparas de vidrio, magníficamente iluminadas en diferentes colores. Me he sentado entre los creyentes, sobre las alfombras..., esplendidas alfombras como solo las saben hacer en Irán, intentando ser uno más de ellos, admirando todo cuanto veía. Hemos recorrido con calma toda la mezquita, por espacio de una hora. Incluso haciendo alguna fotografía. Un lugar para visitar, sin duda.

Mezquita Jamkaram
Interior mezquita Jamkaram (Navi, Jon)
Y ahora toca visitar la joya de la ciudad de Qom: El Mausoleo de Fátima o Hazrat-e Massoumeh. Pero antes de poner la proa hacia este lugar, le pido a Navi que me lleve de tiendas. He de comprar ropa adecuada para entrar a esta mezquita. Y aquí estoy, en el probador de una tienda iraní, eligiendo ropa negra de manga larga, mientras Navi y dos empleados, esperan impacientes mi salida.. Dios! que nervios, tres hombres esperándome para darme su aprobación.. ;-) Pienso que pocos "men" habrán vivido una escena similar.. :-) La compra realizada asciende a 520000 riales (unos 14 euros).

Ya con la indumentaria adecuada nos dirigimos a nuestro destino. El tráfico es un caos absoluto y las calles un hervidero de gente, todos martirizados por un sol de justicia. Predomina el color negro, único posible en la vestimenta de las mujeres. Pero también en los hombres el negro es el color dominante, aunque también se ven otros colores. Ante mis ojos desfilan infinidad de mullah ataviados con sus trajes típicos. Este término se aplica a los sacerdotes chiitas. Ellos conforman el clero de esta religión y ejercen el poder en Irán, cuyos
lideres son los ayatollah, de los que todos hemos oído hablar. Los he visto de varios tipos:
  • Sayón blanco, con capa marrón y turbante blanco
  • Sayón blanco, con capa negra y turbante blanco
  • Sayón blanco, con capa negra y turbante negro (llamados Sayyid, por ser descendientes del Profeta)
De este último tipo he visto una persona que iba en el interior de uno de los coches de una comitiva gubernamental, compuesta por siete vehículos y que a duras penas intentaba también acceder al recinto religioso. Toda la escolta vestida de riguroso negro, aunque un poco -o mucho- horteras. 

Mi instinto no me ha fallado. Navi ha resultado ser un león. Al no permitirnos el paso la Policía, enseguida ha buscado alternativas y ha luchado por llevarme a la puerta del recinto, hasta que finalmente lo ha logrado. De su mano y con un punto de inquietud -la verdad- nos vamos adentrando poco a poco en la mezquita. El espectáculo que tengo ante mí es impresionante. Miles de personas. Un río humano. A medida que avanzamos es más y más sorprendente. Ha llegado el momento de entrar en el interior. Cojo una de las bolsas de plástico de los dispensadores y meto dentro mí calzado. Allá vamos...

Cruzo la puerta principal y me quedo parado, estupefacto por lo que estoy viendo. No creo que sea capaz de describir con palabras las sensaciones que han recorrido mí cuerpo. Miles de personas rezando, en multitud de salas, la principal de todas ellas con una bóveda enorme y brillante que preside toda la sala. Preciosas lámparas de vidrio y colores colgando de sus bóvedas. Le pido a Navi que nos sentemos en la alfombra junto al resto de personas. Necesito digerir lo que estoy viendo... y oyendo! porque cada cierto tiempo se oyen frases pronunciadas en voz alta, al unísono, que ponen los pelos de punta. Después de estar un rato en la sala principal salimos...
 
Mausoleo de Fátima o Hazrat-e Massoumeh (Navi, Jon)
Navi da un rodeo y me lleva a otras puertas desde donde accedemos a una sala enorme, en el sótano de la mezquita. Allí me encuentro una multitud de gente rezando. En la sala no hay una sola columna. Observo y trato de hacer alguna fotografía y lo consigo.

Salimos y vamos hacia los baños. Aquí me quedo solo unos cinco minutos, que se me han hecho eternos. Le insisto una y otra vez a Navi para volver a la sala principal, porque no hemos visto detenidamente la gran bóveda y tampoco el sepulcro de Fátima, el principal lugar de la mezquita Hazrat-e Massoumeh. El personal de seguridad tiene controlado el acceso. Navi va a hablar con ellos. Yo también me acerco con él. Les comenta que soy de España. Enseguida se dirigen a mí y hablamos un rato. Se muestran amables y simpáticos conmigo. Finalmente me permiten la entrada... Les he debido caer bien. ¡Mamnoon! ¡Mamnoon! ¡Mamnoon!


En pocos minutos abren las barreras de acceso y puedo entrar a la sala principal. Caminando lentamente nos situamos justo debajo de la gran bóveda y nos sentamos de nuevo sobre las alfombras, junto al resto de personas. Me fijo que Navi no pierde detalle. La enorme cúpula es sencillamente magnífica, fascinante! Permanezco sentado un rato, mirando y admirando este maravilloso edificio. Las fotografías están prohibidas, pero aun así, le pido a Navi que realice alguna con la máxima discreción. Nos incorporamos. Solo unos metros más y habremos llegado al sepulcro de Fátima. Poco a poco avanzamos hacia ese punto, hasta conseguir llegar a él. Una marea humana gira a su alrededor. Es algo impresionante. El sepulcro está muy bien decorado. Es algo digno-digno de ver... Aquí estoy en el centro mismo del chiismo. Me siento feliz por haberlo logrado, y también, muy agradecido a las personas que me han ayudado, desde Navi a los guardias de seguridad. ¡Mamnoon!

Mausoleo de Fátima o Hazrat-e Massoumeh
Salgo de este lugar fascinado por lo que he visto. Espero haber sido capaz de trasladar a este blog, siquiera mínimamente, las sensaciones vividas hoy en la ciudad de Qom.

Ahora quiero y debo agradecer a Navi todos sus esfuerzos y para ello le he invitado a comer en el restaurante de un hotel próximo. Pero Navi, aún hará otra cosa más por mí, y esto es parar al autobús que se dirigía a Kashán para que yo me subiera. Nos despedimos con un
abrazo. Gracias Navi, sin tu ayuda no lo habría conseguido.Sentado en el autobús repaso en mí cabeza, como en un bucle, todo lo vivido hoy en la ciudad de Qom. No olvidaré este día... En lo que me ha parecido un instante, ya estoy de nuevo en Kashán. Son las 16h. y he de cumplir con Abbas. Le llamo y en unos minutos se presenta en el hotel. Nuestro próximo destino: Abyaneh

Este es un pueblo muy singular, ubicado en las montañas Karkas, a unos 80 km de Kashán y 2500 metros de altura. Las casas están hechas en adobe de color rojo, con puertas, ventanas y balconadas en madera labrada, muy trabajada. En el pueblo solo viven personas muy mayores. Aquí las mujeres no utilizan el chador negro, como en el resto de Irán, sino unos vestidos, también tipo chador, pero de colores muy llamativos. A su vez los hombres visten unos pantalones muy-muy anchos y algo brillantes. La vestimenta es original y vistosa. Por lo visto en Abyaneh se habla el idioma persa más puro de todo Irán.

Está anocheciendo y debemos regresar. Abbas arranca su Ferrari y emprendemos viaje. Yo le digo que es como Fernando Alonso, muy hábil con su viejo coche Peugeot, de ahí lo de Ferrari... :-)

Ponemos música persa, él canta y yo tarareo y hago los timbales. Así, a todo trapo, vamos
devorando kilómetros hacia Kashán. Por el camino Abbas me invita a su casa. Acepto, pero le pido que sólo a conocer a su familia y a tomar té, ya que estoy cansado. ¡Hay trato!

Cruzamos instalaciones militares y alguna central nuclear. A nuestro paso y a escasos 30 metros, puedo ver los numerosos puestos de artillería antiaérea, acondicionados sobre montículos construidos al efecto. Incluso puedo ver las centrales nucleares. Abbas no me permite realizar fotografía alguna, por estar rigurosamente prohibido. Habla de las centrales con una mezcla de reverencia y miedo.

Antes de comentar los siguientes puntos he de decir que en Irán es normal compartir coche o taxi. La gente se aposta en la orilla de la carretera y espera a que alguien pare su vehículo y le lleve a su destino, o al menos, parte del trayecto. Es por esto que en un punto del trayecto recogemos a un hombre. Es ya noche cerrada. Esta persona resulta ser un soldado, asignado a una de las bases militares que protegen las centrales nucleares. Es un chico muy joven, alto, de unos 20 años, con una imagen cuidada y educado. Abbas me presenta. Hablamos de cosas de España e Irán. Se baja del coche al llegar a Kashán. Un chico muy majo...

Unos metros mas adelante se suben al coche dos mujeres con chador, con diferentes edades y diferentes destinos. La de mas edad baja enseguida, tras 5-6 km en el asiento trasero del coche. La otra prosigue viaje sola. Le pregunto si ha estudiado, a lo que me responde que sí, que lo ha hecho en la universidad de Teherán. Sonríe mucho y tiene pudor de hablar
conmigo. Se baja del coche cerca de la residencia de Abbas.
 
Zahra, Narges, Samane, Abbas, Jon
Finalmente voy a conocer a la familia de Abbas. En unos minutos estamos en su casa. Me reciben todos ellos con los brazos abiertos, tanto su esposa Zahra como sus hijas, Samane y la pequeña Narges, una niña de apenas 6 años. Toda la familia es muy simpática y sonriente. Samane es una adolescente muy curiosa y no para de hacerme preguntas sobre España y sobre mis hijos, sin dejar de sonreír en ningún momento. Su madre tampoco deja de sonreír y está todo el tiempo pendiente de cualquier cosa que pudiera necesitar. La niña es muy guapa y juega conmigo, a la vez que me mira como a alguien de otro planeta. La casa es amplia, decorada al estilo iraní, con un gran salón alfombrado, como núcleo principal de la vivienda. Me ofrecen té y pastas. Al marchar, me regalan una bolsa con fruta y una coca-cola, para el camino y nos hacemos unas fotos. Viajan en el coche con nosotros unos 10 minutos, hasta que Abbas las deja en casa de un familiar. ¡Mamnoon family! Unos kilómetros más y me deja frente al hotel. Quedamos mañana a las 09:00h para visitar Garden Fin y llevarme después a la estación de autobuses.

Ceno la fruta que me han regalado, en el patio del hotel, recostado en uno de los Takht que hay junto al estanque, oyendo el ruido del agua y bajo un cielo totalmente estrellado, mientras envío al blog los relatos de días anteriores. Pienso que hoy ha sido un gran día...

Un abrazo


 

lunes, 10 de agosto de 2015

Isfahán a Kashán


Hola amigos,

Me levanto muy pronto, con la intención de ir cuanto antes a la estación de autobuses de Isfahán, por el lío que seguro supondrá para mí la obtención del billete, añadiendo además que no tengo ni idea de los horarios para ir a la ciudad de Kashán. Pero el madrugar de poco me ha servido, porque en el hotel Venus el desayuno se sirve a partir de las 7,30 horas, y decido quedarme. La mamancia es la mamancia... De este hotel quiero decir que está bien. Es moderno y la relación calidad/precio es buena. Está algo alejado del centro pero eso no es ningún problema. Lo mejor, que está junto a la tienda Joseph Carpet, lugar donde he dejado mí equipaje.


Jon, Askar
Tras liquidar la cuenta del hotel, tomo un taxi para ir a la terminal. La persona que me lleva solo habla farsi y alguna palabra suelta en inglés. Nos presentamos. Se llama Askar. Él a mí me llama Mr. Jon (como mi amigo Zaker, en Takht-e Soleyman). Enseguida la música nos hace congeniar y conseguimos entendernos. Es un hincha del Barça, y conoce a nuestro Athletic de Bilbao. El importe que me cobra es algo elevado, pero yo estoy decidido a sacarle rendimiento a ese extra. Le pido que me ayude a sacar el billete. Accede. Antes debo deciros que la estación de autobuses de Isfahán es moderna, bien acondicionada y... enorme! Él me lleva de la mano, recorriendo hasta tres taquillas, todas ellas con información en farsi. Como digo, finalmente, en el tercer mostrador obtengo el billete para un autobús que tiene su salida a las 09:00h, todo ello tras pasar un liviano control policial. En apenas 50 minutos he conseguido desplazarme a la terminal de autobuses, que se encuentra a varios km de la ciudad y obtener el billete. ¿No está mal eh? Nos despedimos después de hacernos una fotografía juntos. ¡Mamnoon Askar! Sin tu ayuda no estaría ahora viajando hacia próximo destino.

El viaje es muy llevadero, en un autobús bien acondicionado y con asientos numerados. Aprovecho para ordenar mis notas y escribir un poco. Sin incidencia alguna llegamos a la ciudad de Kashán.

Aquí el destino me traerá a Abbas Shokgozar, un taxista que será providencial, en los próximas horas y dias. Es muy parlanchín e inteligente. Durante el viaje al hotel detiene su taxi en una avenida, se marcha y regresa con dos helados, uno para él y otro para mí. Empezamos con buen pie. Esto es inconcebible en Occidente. Nos comemos los helados dentro del taxi, mano a mano, tan ricamente... Me acompaña hasta la misma recepción del Ehsan Historical House Hotel. Nos hacemos unas fotos y le pago el servicio, que asciende a 60000 riales.


Jon, Abbas
Es precisamente en el momento del check-in en el hotel cuando me percato de que he dejado en el autobús el libro más importante que tengo sobre Irán, el libro de Toni Vives. Rápidamente trato de hacer algo. El recepcionista tiene el móvil de Abbas, por lo que le pido que le llame. Hablo con él, le explico el problema y le solicito su ayuda para recuperar el libro, haciéndole ver lo mucho que representa para mí. Se pone a la tarea...

Con este desasosiego encima, me voy caminando a ver la ciudad. La primera visita ha sido a una de las casas históricas de Kashán, en concreto Abbasian Historical House. Me cuesta mucho encontrarla y no acabo de dar con ella, pero la providencia me manda a un caballero, pero no a lomos de un caballo, sino montado en una moto de pequeña cilindrada. Él es Nasser, un hombre super majo y educado, de unos 40 años de edad. Le pido que me indique donde se encuentra la casa histórica y sin pensárselo dos veces accede a acompañarme. Antes entra en su casa y, para mí sorpresa, me trae un vaso de agua fresca, para paliar el calor tan elevado que hace. Llegamos al lugar y saco mi entrada (100000 riales). Ya cuando me disponía a despedirme de Nasser y entrar a la casa, éste se dirige al portero para solicitarle permiso para entrar conmigo y hacer las funciones de guía, ya que conoce bien la casa ¡Es la leche!


Abbasian Historical House (Jon, Nasser)
Tras los pasos de Nasser recorro todas las dependencias de Abbasian Historical House. Conoce la casa al dedillo y me va dando explicaciones sobre los lugares que vamos viendo. La casa está en perfecto estado. Construida en adobe en el siglo XVIII, me ha llamado la atención el muy ingenioso sistema de refrigeración de la vivienda, la enorme vivienda debería de decir. Al finalizar la visita Nasser me sitúa frente al restaurante de la casa Abasian. Nos hacemos unas fotos y me despido de él con un abrazo y el saludo iraní. ¡Mamnoon!

El restaurante, ubicado en uno de los patios de la casa, es original. Tiene unos 800 metros cuadrados, con toda su parte aérea cubierta con madera, a una altura de unos 30 metros. En su interior multitud de Takht, junto con todo tipo de plantas ornamentales. En la cabecera del comedor, sobre un altillo, un número indeterminado de banderas que los camareros van colocando sobre la alfombra del Takht, en función del país de procedencia. Por esta razón puedo decir que durante mi estancia ha habido alemanes, austriacos, holandeses, italianos y un francés, de París, que ha estado comiendo en un lugar muy próximo al mío. He permanecido unas 2 horas en este restaurante, recostado, descansando mientras evito las horas de más calor, y también tomando varias tazas de té.

Ya fuera, visito la mezquita del Sultán Amir Admad. No tiene ningún encanto especial pero he estado un rato tumbado sobre las alfombras observando a la gente, que siempre aporta algo.


Baños Sultan Amir Ahmad y tejado con sus torres de ventilación
A continuación, y sin salir del casco antiguo, visito un lugar muy especial: Soltan Amir Ahmad Historical Bath; es decir, la casa de baños del Sultán Amir Ahmad. El lugar es laberíntico y espléndido. Amigos, os puedo asegurar que esto es darse un baño en condiciones. Pero el arte acumulado en este edificio no termina en los baños, sino que continua en su tejado, una magnífica cubierta que remata el original y efectivo sistema de ventilación de los baños. ¡Estupendo edificio!

Cuando va cayendo la tarde realizo la que será la ultima visita del día, la Mezquita Agha Bozorg, un imponente edificio de finales del siglo XIX, siendo la única mezquita de Irán que está construida en la segunda planta. Esta próxima al lugar donde estoy alojado.

La cena en el patio del hotel Ehsan House, con un servicio que deja mucho que desear, al menos en esta ocasión. Lo mejor, estar tumbado sobre la alfombra del Takht, oyendo el ruido del agua... Sigo teniendo un malestar tremendo por la pérdida del libro.

Mañana me espera un hito en este viaje por Irán, la visita a la ciudad sagrada del chiismo, la ciudad de Qom.

Un abrazo


domingo, 9 de agosto de 2015

Teherán a Isfahán


Kaixo amigos,

Hoy comienza el que será mi tour por Irán. A partir de este momento me tendré que apañar solo. El idioma persa, y sobre todo su escritura, serán sin duda un importante reto, al que habrá que añadir que el inglés es un idioma muy poco extendido. Pero bueno, aquí estoy dispuesto para conocer todo lo que pueda de este magnífico y extenso país, cuya superficie es tres veces España.

Tras liquidar la cuenta del hotel (ésto, porque no me queda más remedio...) sobre las 9,30h pido un taxi para que me lleve a la terminal Sur de autobuses. ¡Sorpresa! Tengo frente a mí al mismo taxista de ayer, Mohammed. En una ciudad del calibre de Teherán esto tiene mucha-mucha tela. Me saluda como si nos conociéramos de toda la vida. Pienso que el destino me ha mandado a este hombre para ayudarme. Allá vamos, camino de la terminal que se encuentra a varios kilómetros.


Jon, Mohammed
Lo del trafico en Teherán es simular a la jungla, donde impera la ley del más fuerte. Aquí el apocado no tiene futuro. Si lo piensas detenidamente es similar a la forma de proceder que te encuentras en los bazares, donde se oferta, se contraoferta, se amaga, se retrocede, o vas de farol... y finalmente se llega -o no- a un acuerdo. En mi opinión la forma de proceder en el tráfico es muy similar. Los chóferes entran con sus vehículos, da lo mismo si les amparan las normas de trafico o no, amagan con meterse delante de ti, se tientan constantemente unos a otros, saben perfectamente cuando su "oferta" puede prosperar y cuando deben frenar sus vehículos en seco porque su oponente les ha ganado la partida. En el fondo, todo es puro comercio. Esto es válido también para los peatones. Cruzar una calle de varios carriles, sin semáforos, requiere de habilidad, decisión y espíritu de supervivencia. Sin estos requisitos permanecerás siempre en el mismo lugar y tu cuerpo se cubrirá de telarañas :-) Pero toda esta anarquía -aparente- funciona. No he visto un solo accidente, ni una sola ambulancia con sus sirenas a todo volumen. Como detalle os diré que acabo de ver a una persona en silla de ruedas por una avenida de dos carriles, y ... ¡en dirección contraria! Me encanta. Aquí todo es posible.

Llegamos a la terminal. Un lugar enorme. En la salida hay unas oficinas de control de tráfico de autobuses, por la que han de pasar necesariamente todos los autocares. Es aquí donde Mohammed me sitúa. Habla con el Controller y me deja digamos "en consigna", a mí y a mis pertenencias. ¡Bien!, si hay que llorar al menos que me oigan... El importe del taxi ha sido 500000 riales (unos 13-14 euros). Nos hacemos una foto y nos despedimos. Mamnoon! Mohammed

Delante de mí, uno detrás de otro, salen autobuses con destino a multitud de ciudades de Irán. Antes de cruzar la barrera al exterior un funcionario entra al autocar, chequea que todo está en orden y examina la documentación correspondiente.

Son las 10:05h ya estoy en el "Otobooss". Apenas 40 minutos desde mí salida del hotel. Infinitamente mejor de lo que había previsto... A medida que el autobús avanza entre calles, el compañero del chófer vocea tratando de conseguir los últimos viajeros. Hay muchos asientos libres en el Bus; media entrada, en términos taurinos. Esto es Oriente amigos. Allá vamos.... Rumbo: Sur

En el Bus las mujeres y los hombres viajan mezclados. No entiendo porque en el Metro es diferente. Supongo que será porque en el autocar cada persona tiene su asiento y en el suburbano no es así.


En el acceso a la autopista, la policía se acerca al autobús y todo el mundo se apresura a ponerse el cinturón. Un oficial entra en el autocar, junto con un equipo de TV. Pronuncia un discurso en farsi de unos 15 minutos sobre temas de seguridad. También entrevistan y graban a los viajeros.

Proseguimos viaje... En mi Mp3 suena "The glamber". A nuestro alrededor grandes llanuras de color verde y marrón, con predominio de este último color, más cuánto avanzamos hacia el Sur. No faltan las obras, conviviendo con algunos cultivos diseminados. La autopista de 3 carriles, sin vallar, con mucha basura en los laterales, sin apenas señales de tráfico, sin vallas publicitarias pero en condiciones suficientes y rotulada en farsi e inglés.

En el Bus, a mi derecha, en el asiento de ventanilla, viaja una niña de unos 6 años que no me quita ojo. Sonríe siempre que la miro. Seguro que piensa que soy un extraterrestre :-), Su padre viaja a mi lado y la madre a su lado.

En el trayecto me cobran el viaje. Una persona sonriente, uniformada, con pantalón azul oscuro, camisa blanca y galones sobre las hombreras, me cobra 130000 riales por el trayecto Teherán-Isfahán (unos 4 euros), que para una distancia de 440 km no está nada mal.

Apenas ha transcurrido una hora de viaje y el paisaje de torna totalmente árido. Todo es de color marrón. No hay un solo árbol hasta donde alcanza la vista. La niña duerme...

Acabamos de dejar la terminal de autobuses de la ciudad de Qom, han transcurrido 2 horas y hacemos una parada de unos minutos para descansar. Hassan, el padre de la niña y yo vamos a comprar algo de comer y beber a un puesto cercano. Le ofrezco lo que yo he comprado y él me ofrece lo que ha comprado para su familia. Compartimos. Habremos recorrido unos 130 kilómetros.

Retomamos el camino... Observo a mis compañeros de viaje y como entretenimiento trato de averiguar sus vidas. En la familia que me acompaña, el padre, Hassan, es un hombre de unos 40 años mal llevados, seguramente por la vida que le ha tocado en suerte. Simpático y amable. No me lo imagino vendiendo nada, pero sí como profesional en alguno de los innumerables oficios que puedes tener en este país. Es evidente que adora a su hija, a quien no deja de sonreír. Ella, su mujer, envuelta en su chador negro es más sería, no la he visto esbozar una sonrisa en ningún momento. Creo que es muy inteligente y también consumidora de libros. Reflexiva y también resignada, quizá por lo que ha leído en esos libros, en lo que ha podido descubrir otros mundos diferentes al suyo, y que nunca podrá ver. La niña es la alegría misma, ni más ni menos. A unos km de Qom baja toda la familia. Se despiden. La niña sonríe...

Paramos de nuevo en un área de descanso con servicios de restaurante. Se acerca un hombre y en farsi me dice que debo pagar el billete. Le respondo que ya lo he hecho, pero me insiste en que debo pagar. Otros 50000 riales. La cosa está más que clara. Se paga por tramos. Como el resto, bajo también del autobús y me acerco al restaurante a ojear un poco. El chofer del autobús me invita a un refresco de naranja. Mamnon! Aquí conozco a Amir, un chico iraní de apenas 20 años. Hablamos un rato del Damavand, de Irán y de España. Se sorprende un poco de que viaje solo. Son las 13 horas. Si seguimos así, de noche creo yo que voy a llegar... ;-)


Sobre las 16:00 horas hacemos una parada fisiológica. La "toilette", un container con dos puertas, una para cada sexo. El de hombres cerrado, pero hay postes para todos... Al bajar descubro algo insólito. En la bodega de carga viaja un hombre tumbado en una cama improvisada, en sentido transversal al autobús. Tiene piernas ortopédicas y el chofer le ayuda a ponerse en pie.

Llegamos a la estación de Autobuses de Isfahán. Nada más bajar, y de la mano del chofer, se acerca un taxista ofreciéndose para trasladarme al hotel. Me pide 500000 riales por la carrera. Le digo que no hay trato. Ya tenía prevista está situación y también calculada en mi cabeza la distancia a recorrer. Le ofrezco un 60% menos; es decir, 200000 riales. Hablan entre ellos. Pienso: Ya es mío, en caso contrario se habría plantado. Me contraoferta en 300000 riales. Miro mis tres mochilas y valoro también el calor que hace, pero creo que aún hay margen... Le ofrezco 250000 riales (unos 7 euros) Acepta. ¡Hay trato!

El viaje hasta el hotel Venus un poco agobiante por el tráfico y por la elevada temperatura, varios grados superior a la de Teherán. En el hotel me recibe Hamed. Dejo todo mí equipaje y me voy caminando hasta la plaza Meydan-e Naghsh-e-Jahan, distante unos 2 kilómetros. Puedo asegurar que me ha costado lo mío llegar a mi destino, pero aquí estoy. Lo he logrado. Por fin doy con Nomad Carpet Shop (lugar donde está inspirado el libro de título "La cueva de Ali Baba", de Ana María Briongos), tienda histórica de venta de alfombras ubicada junto a la plaza y conozco a Joshein Peyghambari, dueño de esta emblemática tienda. Joshein es un hombre muy agradable, simpático y atento. Habla español y conoce España. Hablamos un largo rato. Le pido dejar prácticamente todo mi equipaje en su casa, a lo que accede encantado. Para mi tour por Irán no necesito mas allá de cuatro cosas y esto me permitirá moverme por el país sin dificultad. Gracias Joshein. Mamnoon!

Escribo esto sentado en uno de los laterales de la plaza y, a los que leáis este blog os digo, que es un lugar con mucha magia, maravillosa. Multitud de personas sentadas en la hierba, en corrillos, comiendo o tomando té, hablando, oyendo música, jugando..., junto a jardines muy bien cuidados. Las calesas tiradas por magníficos caballos al trote, paseando a la gente, al son del tintineo que producen los adornos cosidos a los correajes. Aprenderé todo lo que pueda sobre esta plaza. ¡Me encanta este sitio!

Con el permiso de Toni Vives y editorial Laertes, copio aquí un trozo de la descripción que de ésta plaza hace en su libro "Irán", ya que la define perfectamente.


Esta plaza, situada en el centro de Isfahán, esta incluida desde 1979 entre los Bienes Patrimonio de la Humanidad. Con sus 510 m. de largo y 165 m. de ancho es una de las plazas mas grandes del mundo. Fue construida por orden del Shah Abbas I en el año 1612 y se encuentra totalmente urbanizada y ajardinada. La armonía del conjunto viene marcada por una fachada corrida de dos pisos de altura, la planta baja esta formada por cientos de puertas idénticas, todas rematadas por el arco persa. La plata superior, de las mismas dimensiones, sigue el diseño de la planta inferior, aunque en esta planta se sustituyen las puertas por balcones, igualmente rematados por el arco persa.

Actualmente esta plaza concentra la mayor cantidad de tiendas de artesanía de Irán. Aquí podemos encontrar negocios de anticuarios, esmaltado, alfombras, numismática, tapices, miniaturas..., y un largo etc.

Embelleciendo aún más si cabe la plaza, y formado parte de la misma, tenemos el Palacio de Ali Qapu, la Mezquita Lotfollah y Masjed Jame Abbasi


Junto a mí hay un corro de unas doce mujeres de diferentes edades, comiendo fruta y bebiendo té. Todas hablando y riendo, vestidas con su chador. Me quedo mirándolas como un bobo, se dan cuenta y una de ellas se da la vuelta y me sonríe. Me quedo cortado y dejo de mirarlas. Todas se ríen. Al rato mandan a la más joven, apenas una niña de 10-11 años, guapísima, con su chador y portando una bandeja de pastas, que me ofrece. A mí izquierda todas las demás mirando a ver lo que hago. Cojo una y levantándola en alto les doy las gracias en farsi. Las pastas se llaman "Kokona" y están hechas con coco. Ricas-ricas... Un minuto más tarde se acerca otra con una taza de té, y al rato otra, la más mayor (ya abuela-abuela...) ofreciéndome otra clase de pastas, hechas con miel, pero que no he sido capaz de quedarme con el nombre.



Finalmente me uno a su grupo y nos hacemos unas fotografías. Me despiden afectuosamente a la vez que me dan dos manzanas para el camino. Muy majas, la verdad.


Joshein, Jon, Joseph
Esta cayendo la noche y debo llevar mi equipaje a la tienda de Joseph, dueño de la tienda Joseph Carpet, e hijo de Joshein, muy próxima al hotel Venus. En la tienda me reciben con afecto el propio Joshein, su hijo y otras dos personas mas, empleados suyos. Hablamos un rato y nos hacemos unas fotografías. Dejo aquí la mayor parte del equipaje hasta el próximo 20 de Agosto. Para mí esto es una autentica liberación. Quedamos para comer o cenar a mí regreso a Isfahán, tras el tour por Irán.
¡Mamnoon!
Mandaré la fotografía a Ana María Briongos, a quien desde aquí vuelvo dar las gracias por su ayuda.

Cena liviana en el self service del hotel y a dormir.

Un abrazo


sábado, 8 de agosto de 2015

My first day in Teherán


Kaixo amigos,

Hoy sin prisas. Mientras desayuno de forma contundente en el Hotel Amir, pienso en que Teherán es una ciudad inabordable para verla en solo día y no quiero sentirme agobiado tratando de
abarcar demasiado, por lo que decido simplemente ir al centro. Con esto será más que suficiente y satisfactorio.

Sobre las 11,30h tomo un taxi para hacer el trayecto, en concreto al Museo de Teherán, que quiero ver en primer lugar. El taxista solo habla farsi. Nos presentamos. Su nombre es Mohammed. Un hombre muy majo de unos 60 años, algo desdentado y simpático. Me deja frente al edificio, tras abonar 150000 riales (unos 4 euros)

La sección que me interesa de éste museo es la pre-islámica. Saco una entrada, cuyo importe es también de 150000 riales. No permiten la entrada de mochilas o bolsas, que obligatoriamente hay que depositar en una consigna gratuita, ubicada frente a la taquilla.


Me ha encantado ver estas maravillosas obras de arte con miles de años, perfectamente conservadas, anticipo seguro de lo que podré ver en Persépolis en los próximos días. Emociona un montón tener ante tus ojos éstas piezas únicas que dan testimonio de culturas antiquísimas... que las personas en general, y las occidentales en particular, vemos como algo ajeno y perdido en el tiempo. Ver y constatar que lo que nos contaron y enseñaron de críos en las clases de Historia era verdad, que está aquí, que no era "un rollo"..., que se puede ver y admirar, no tiene precio. Pienso que hasta la medida del tiempo queda en entredicho ante lo que estoy viendo.





Al salir del museo visito Park-e Shahr, un parque con mucho arbolado y plantas de todo tipo, dedicado a los pájaros. Aquí puedes ver todo tipo de aves, algunas de ellas en cautividad. Otras viven prácticamente libres en el parque. Es un lugar donde se está muy bien, especialmente al mediodía, cuando el calor es muy elevado.


A continuación me dirijo caminando hacia el centro, hacia el Gran Bazaar. Allí, en un lugar de Panzdah-e Khordad Street, me llama la atención un lugar de comidas donde ponen bocadillos. Esta lleno a rebosar, la gran mayoría mujeres revestidas con el chador negro. Es una buena hora para comer y decido hacerlo aquí. Pido un bocadillo de kitchen y una coca-cola. Me da un poco de apuro sentarme a comerlo dentro del local, porque solo hay mujeres, pero lo hago; eso si, en la tangente, por si hubiera que salir corriendo :-)   El bocadillo grande y bueno de verdad. Con razón hay tanta gente.

Amin, Jon

Aquí conozco a Amin, que hace un poco las funciones de "voceador" para atraer clientes y "controller" del restaurante. Es un hombre de unos 30 años. Enseguida trabamos conversación. Va y viene... En la calle, grita: khonak biya!!...khonak biya!!...

Cuando he acabado mi bocadillo se acerca y me invita a una bebida típica iraní de nombre khake shir, que está sencillamente buenísima. Salgo a la calle y tras el aprendizaje correspondiente, yo también "voceo" con él para atraer a los clientes. Enseguida se acerca uno, otro..., y otro.. para ver lo que hace este intruso loco. Con risas, fotos de por medio y una despedida iraní me dirijo a mi próximo destino, la Mezquita Imán Khomeini. ¡Mamnon Amin! 

Esta mezquita revestida de azulejos azules, verdes y amarillos está adosada al Bazaar, de hecho he entrado por uno de los laterales. Con escrupuloso respeto he metido mí calzado en una bolsa al efecto, y con ella en la mano he accedido al interior. Me he situado discretamente entre ellos. A mí alrededor personas cumpliendo con las obligaciones que les impone el Islam y sus creencias. Observo la mezquita, que no es especialmente hermosa y hago alguna foto, aunque soy consciente de su prohibición. Observo también a los fieles... Personas rezando con devoción, pero también hay quién está durmiendo -tal cual- sobre las alfombras. Algún otro cargando el móvil, en los múltiples enchufes que hay en las paredes del recinto religioso. Y también hay quién no me quita ojo...

Con la bendición de Allah ya puedo entrar en el Bazaar. Lo primero que tengo que decir que entrar aquí es entrar en otro mundo, en un universo de tiendas, de sensaciones, de olores... No sé exactamente las dimensiones, pero he leído que la longitud de todas sus calles, repletas de tiendas, alcanza los 10 kilómetros. ¿Entendéis porqué fui primero a la Mezquita? Accedo por la puerta principal. El bullicio es increíble. Pienso que no debo agobiarme, que debo dejarme llevar, y es lo que hago.

A los 10 minutos de entrar, dos chicos de unos 25 años que atendían una de las tiendas reclaman mi atención. Después de hablar un poco, uno de ellos comenta el tamaño de mis manos y me reta a un pulso. La gente va tomando partido..., supongo que por el iraní. Me digo: ¿y porqué no? En un instante nuestros brazos enfrentados estaban apoyados en un taburete. Mucha gente alrededor. ¿que dirán? Mirada a los ojos de mi contrincante y a la lucha. Apenas un minuto me ha durado mi adversario. Luego me invitan a una coca-cola. El que pierde paga..  ;-)




En este lugar conozco a Nasser, uno de los espectadores de la contienda. Se acerca a mí y se presenta. Habla bastante bien español. Es una persona muy simpática y sonriente. Tiene una tienda de alfombras en un lugar cercano y me pide que le acompañe, cosa que hago. Allí nos espera Majid. Me explica que tienen un cliente en España, en San Sebastián. Majid es un comerciante nato. Es la viva imagen del negociante, zorro..., observador y calculador. Trata por todos los medios de persuadirme para que compre una alfombra, sin lograrlo. Amigo Majid, son ya muchos años en Sistemas apretando a los pobres Proveedores... :-)  Por lo demás, las alfombras espléndidas, de todos los tamaños y formas. Y hasta donde yo entiendo, bien de precio.


Majid, Jon, Nasser
Una hora he estado en la tienda. Lo hemos pasado muy bien. Majid y Nasser se han reído mucho con el escurridizo cliente. Me despido con el saludo iraní, después de hacernos unas fotos. Antes de partir, Nasser me facilita una información que más tarde le agradeceré enormemente. La localización de la Mezquita Imán Zadeh Zayd.
¡Mamnoon!

Hacia éste lugar encamino mis pasos. Nada más llegar pregunto a una persona si es posible visitarla. Esta persona resulta ser el Imán. Su nombre Saman. Cojo mi bolsa para el calzado y me acompaña al interior de la Mezquita, acomodándome entre los fieles, junto a una pequeña biblioteca y lo que podríamos llamar el altar, un recinto cerrado de vidrio y barrotes dorados, en cuyo interior hay lo que parece un sepulcro, imagino correspondiente al Imán Zadeh Zayd. Desde este privilegiado observatorio he podido ver de cerca todo el ritual que han ido realizando las personas que están a mi lado. Todo el interior, paredes y cúpulas, está revestido de espejos y vidrios de colores. De cada cúpula cuelgan enormes lámparas, también de vidrio. La Mezquita es sencillamente preciosa en su interior, no tanto en el exterior. Permanezco unos 30 minutos en su interior. Ya en la calle, Saman trata de saber donde me alojo, mí email y algún otro dato. Aquí he tenido que emplear lo aprendido durante años en el arte de la tauromaquia. Nos hacemos una foto y nos despedimos.

Mezquita Imán Zadeh Zayd
Deambulo por el centro, por Panzdah-e Kondad street y la zona del Bazaar. Pido una bebida hecha con melón (muy buena!) y me siento en uno de los innumerables bancos corridos, repletos de gente, simplemente a ver lo que ocurre a mi alrededor. El bullicio es impresionante. Es como un hervidero humano. La babilla se me cae viendo a las personas, lo que venden, lo que llevan en las manos, cómo visten, cómo hablan... Horas muertas podría estar aquí sentado, sin hacer absolutamente nada, solo mirando. No cabe duda alguna de que estoy en Oriente.

Se hace de noche y he de ir al hotel, pero no quiero hacerlo sin conocer una cosa más. Esto es: el Metro. En mí cabeza tengo el esquema del suburbano y al final solo hay dos lineas. No puede ser tan difícil, pienso... Pregunto, me orientan y me dirijo a la taquilla, porque soy incapaz de sacar el billete en las máquinas expendedoras, exclusivamente rotuladas en farsi. Compro un billete hasta la estación Ayatollah Talegani, próxima al hotel donde estoy alojado, que me cuesta 13000 riales (unos 0,35 euros). Tras unos momentos de duda me sitúo en el anden correcto, pero no en el lugar adecuado. Llega el tren y yo intento acceder al mismo por la puerta que tengo frente a mí, pero una mujer enseguida me enseña el camino de "preferente". Amigos, el vagón de cabeza es para las mujeres. Ay! coitado... Esto es como en Europa :-)

Del Metro puedo decir que está bien, tanto en lo que son los trenes, como las estaciones, algunas de ellas decoradas con originales murales.

Cena en el hotel, tipo self service, y a dormir. Muy bien mi primer y único día en Teherán.

Un abrazo



viernes, 7 de agosto de 2015

Refugio "Bargah 3" a Teherán


Hola amigos,

Totalmente recuperados del esfuerzo de ayer, nos levantamos a las 8:00h. No hay prisa alguna. Nos aseamos un poco, como podemos..., y desayunamos tranquilamente.

Luego recogemos todos nuestros enseres. Me maravillo al ver como tres personas, dentro de una tienda de campaña llena de trastos por el suelo, en un tiempo récord, somos capaces, cada uno sabiendo lo que tiene que hacer, con oficio.., de ir recogiendo ordenadamente, embalando todo debidamente, para ser transportado por mulas desde este refugio hasta el punto donde nos espera el vehículo todoterreno, todo ello hasta dejar la tienda limpia. Me admiro por ello...

Son las 14:00h y todo nuestro equipaje pesado está cargado en las mulas. El Damavand está totalmente cubierto y amenaza una fuerte tormenta. Aquí en el refugio también está desapacible, hace frío y sopla el viento del Oeste. Nosotros iniciamos el descenso caminando... Hasta siempre Damavand!

Johein y yo bajamos a gran velocidad por sendas de piedra y polvo, que en su día también fueron piedras. Mientras lo hacemos, pienso en que debo dar gracias a Dios por tener la salud que tengo, que me permite hacer las cosas que hago, casi siempre con personas mucho más jóvenes que yo.

En una hora y veinte minutos hemos logrado descender a Gusfandsara o Sahebazaman, situado a 3060 metros; es decir, 1000 m por debajo del refugio. La subida en su momento nos supuso 4 horas.


Alí, Jon, Hassan
Desde aquí, Hassan con su viejo todoterreno Nissan, el primero que fabricó esta empresa :-), nos transporta hasta un servicio de guardacoches que está situado a unos 2000 metros, lugar donde dejamos el coche hace 4 días.

Ya en el coche, lo primero que hemos hecho es ir a un pueblo cercano a darnos un baño. El lugar elegido es una casa de baños, un sitio en el que para acceder debes pagar entrada, cosa que ha hecho Joshein. Una vez dentro, la primera impresión es de asfixia, debido al calor y humedad que te encuentras. Hay unas taquillas donde cambiarse y dejar el calzado. Luego hay que pasar obligatoriamente por una especie de bañera para pies, donde debes limpiártelos. Ya en el recinto ésta la piscina, pero antes hay que pasar por la ducha. La piscina no es muy grande, de unos 8 x 4 metros calculo. La sensación al entrar en el agua es de agobio. El agua esta muy caliente, pero poco a poco me voy aclimatando también a esto. Para resistirlo alterno la ducha de agua fría con el baño caliente. Pero no soy iraní y resisto menos que Alí y Joshein, por lo que me voy a la taquilla, me cambio y de ahí a la calle a tomar aire fresco. Good!


Joshein, Jon, Alí


Mientras espero a mis amigos observo en patio anexo a dos críos jugando. Un niño y una niña de unos 5 o 6 años. Están en lo alto de una escalera, de doce peldaños, todos irregulares, sin nivelar y con gradas de 25-30 cm, cuando lo normal son unos 17 cm. Al cabo de unos minutos, baja por la escalera la niña con una cesta de plástico azul, repleta de vajilla de cocina, tambaleándose la pobre por el esfuerzo. Detrás, el niño con una bandeja de metal y un bote verde de detergente. Se dirigen a la fuente que hay en el centro del patio. A fregar los cacharros!

Les observo... Por el patio corretea un gallo enorme, el cual parece que tiene el mismo interés que yo. Intenta acercarse una y otra vez donde están los niños, pero estos le mantienen a raya tirándole piedritas. Han cambiado el fregado por el tiro al gallo. No quedaré sin saber el final de esta historia... Joshein y Alí han salido ya.

De camino a Teherán, sobre las 19,20h, hacemos una parada en el Ploor Camping of Mountainering Federation of Irán, donde me extienden el certificado del ascenso al Damavand.



Hemos parado a cenar a unos 35 km de Teherán, en un restaurante junto a la carretera. La estrella de este lugar: El panadero. Amigos, cena con fabricación de pan a medida y en directo, en horno cerámico. Decir bueno es poco... ¡buenísimo! Me pregunto porque nosotros descuidamos en gran medida algo tan básico y tan rico como es el pan. Por lo demás, la cena ha consistido en el típico plato base de arroz blanco, unas brochetas de carne cordero, llamadas "kabab koobide", ensaladas y yogurt. Ah!, y unos ajos preparados/guisados que ha comido Ali (Esto no sé yo...) Nos hacemos unas fotos entre nosotros y con el panadero. Todo muy bien.

Estamos entrando en la ciudad de Teherán. Hay un trafico horrible y olor a gasolina en el ambiente. Veo un coche dando marcha atrás en la autopista. Alguna persona que cruza andando. Motociclistas sin casco. Niños de meses con su madre en el asiento delantero (algo muy frecuente). Algún coche parado en el carril derecho, y... ¡no hay arcén!. La verdad es que tiene su miga conducir por aquí.

Son las 23:15h cuando llegamos al Hotel Amir, lugar en el que me alojaré dos noches. Nos esta esperando Reza, que nos recibe con el saludo iraní.

Quiero poner en este blog unas líneas para hablar de los que han sido mis compañeros en Damavand. Ambos han cuidado de mí, se han esforzado en esta tarea y han hecho que la estancia haya resultado totalmente gratificante e inolvidable para mí.

Comenzaré por Hosein Rezvandoost, que es la persona que ha ejercido las funciones de Guía. Profesor de Sociología en la Universidad de Teherán, gran deportista, y no solo en el ámbito del alpinismo. También practica espeleología, aeronáutica y barranquismo a un nivel altísimo (he visto videos suyos espectaculares). Buen profesional de la montaña, ordenado y metódico, amable y gran amante de la música, incluso toca algún instrumento como la guitarra. Sin duda alguna, la música ha sido un punto de encuentro y unión muy importante entre nosotros. Hemos pasado muy buenos ratos con ello. Además es un hombre divertido y con buen humor.

De Ali Zaraein debo decir que es una persona súper educada y amable. Tiene 24 años y estudia Ingeniería en la Universidad de Teherán. Igualmente ordenado y metódico. También es un chico que le gusta mucho la música. En ningún momento le he visto enfadarse por nada. Una persona encantadora.

Quiero también dedicar unas líneas a Reza Fathi, responsable último y coordinador de la expedición al Damavand. En él he encontrado una persona ordenada, responsable, agradable y de trato fácil. Un apoyo muy importante en lo que ha sido hasta ahora mi estancia en Persia. También me ha solucionado el percance a mi llegada a Teherán, debida a un error involuntario en la información de vuelos. Con personas así da gusto, la verdad.

Me despido de todos ellos con un abrazo y el saludo iraní. Me siento emocionado por lo que dejo. Mamnoon! Puedo decir que tengo tres nuevos amigos en Irán!

A partir de mañana mis montañas serán horizontales. A ver cómo me desenvuelvo...

Un abrazo



jueves, 6 de agosto de 2015

Cumbre Damavand


Hola amigos,

Otra noche sin apenas conciliar el sueño. El frío, que se podía sentir incluso dentro del saco y la inquietud, han sido las culpables.

Nos levantamos a las 2,30h de la madrugada, para vestirnos adecuadamente, preparar las cosas a llevar y también el desayuno. Os puedo asegurar que todo está como una piedra de duro por el frío. Hace -12 grados centígrados, con viento del Oeste de entre 10-15 km/h calculo yo. La noche estrellada y preciosa. Son las 3,30 horas. Allá vamos...

Joshein marca el camino, yo detrás y Alí cerrando el grupo, posiciones éstas que hemos
mantenido en todo momento. Avanzamos lentamente. Lo adecuado y normal a la altura que nos movemos. Varios grupos han salido antes que nosotros y podemos ir viendo sus frontales serpenteando montaña arriba. El frío es intenso, acrecentado por el viento, aunque a medida que ascendemos sube la temperatura, pero arrecia el aire.

Poco a poco vamos ganando altura. Así hasta los 4700 m, en los que podemos apreciar perfectamente una llamarada inmensa de luces hacía el Suroeste. Es la ciudad de Teherán, situada a unos 70 km del lugar en el que nos encontramos. También podemos ver otras ciudades menores. La vista es mágica, fantástica. La noche estrellada, el silencio y las proporciones gigantescas hacen que te sientas como un astronauta suspendido en el cielo. Cuesta retomar el camino con un espectáculo así, pero debemos proseguir.

Subimos a buen ritmo, pasando a numerosos grupos. Algunas personas ya presentan signos de agotamiento. Al pasar junto a otros montañeros iranís todos se saludan diciéndose "Masha Allah, Masha Allah...", que es una expresión de animo. Nosotros también lo decimos, yo incluido, expresión que he incorporado a mi vocabulario farsi.

Amanece! Da gloria ver como el sol se adueña poco a poco de todo. Es un espectáculo grandioso ver amanecer desde aquí arriba, desde la inmensidad, porque ésta solo se aprecia desde arriba, nunca desde abajo. El sol da vida y supone energía, especialmente para los que estamos metidos en estas tareas.



Vamos ganando altura. A partir de 5000 metros, cada metro que subimos se traduce en plomo para nuestras botas. El esfuerzo es mayor y requiere concentración y burlar el sufrimiento poniendo la cabeza en otro lugar. Pienso en la primera vez que me hablaron de las montañas de Irán, y de este país. Fue en el 2008, tras mí regreso de Aconcagua, y lo hizo mí amigo y entonces también compañero Jon Aurtenetxe. Ya entonces me fascino la idea de venir a Irán y guardé la idea y sus palabras como un objetivo para el futuro, como un sueño a cumplir...

Y hablando de sueños, me viene a la cabeza la esplendida poesía de Edgar Allan Poe "A dream within a dream / Un sueño dentro de un sueño", que repito en mi pensamiento 
varias veces mientras ascendemos, a modo de distracción. La incorporo a este relato para el que no la conozca.

¡Recibe en la frente este beso!
Y, por librarme de un peso
antes de partir, confieso
que acertaste si creías
que han sido un sueño mis días; 
¿Pero es acaso menos grave 
que la esperanza se acabe 
de noche o a pleno sol, 
con o sin una visión? 
Hasta nuestro último empeño 
es sólo un sueño dentro de un sueño. 
Frente a la mar rugiente 
que castiga esta rompiente 
tengo en la palma apretada 
granos de arena dorada. 
¡Son pocos! Y en un momento 
se me escurren y yo siento 
surgir en mí este lamento: 
¡Oh Dios! ¿Por qué no puedo 
retenerlos en mis dedos? 
¡Oh Dios! ¡Si yo pudiera 
salvar uno de la marea! 
¿Hasta nuestro último empeño 
es sólo un sueño dentro de un sueño?

5200, 5300, 5400 metros..., las laderas del Damavand se vuelven más verticales. Se puede apreciar la cumbre, aunque esto, no sé yo si es bueno o malo, porque al verla, se hace interminable la llegada. Pongo música para tratar de olvidarme de la cumbre, paliar el esfuerzo y poner mi cabeza en otro lugar. Suena mi admirada Vanessa Martin. Controlo la respiración. Me siento bien, con fuerza suficiente, y a pesar de no haber llegado arriba, estoy seguro de que ésta vez lo voy a lograr. Estamos a 5600 metros. 

Apenas un esfuerzo más... Con paso lento y decidido avanzamos hacia la cumbre, que podemos casi tocar. A cada paso me siento más emocionado. Como en otras ocasiones similares que he vivido, siento que el cansancio y esfuerzo acumulado desaparecen como por arte de magia. Ya no hay plomo en mis botas y puedo abrir mis alas...

¡Por fin! La cumbre del Damavand. 5671 metros.
6 de Agosto de 2015 10:00h
Objetivo cumplido. Sueño cumplido.



Nos abrazamos los tres, emocionados, liberando alguna lágrima, felicitándonos por haber conseguido llegar hasta aquí. Después, nos hacemos las fotografías de rigor que inmortalizarán nuestro paso por esta montaña, por este volcán. Pongo en mi reproductor de música la "Marcha Radetzky" que, como he dicho en muchas ocasiones, para mí simboliza el éxito, la expresión del triunfo. En silencio, comparto esta canción con Hosein, con un auricular cada uno.

Jon, Joshein
Quiero mencionar a Shayan, Alireza, Arash y Parsa. Que sepáis que vosotros también estáis en la cumbre del Damavand amigos. También tengo un recuerdo para Fidel Garay, un gran luchador por la vida, digno de mi admiración. 


Para Juanito Oiarzabal, que ya me ha llegado la noticia de que no ha podido ser en el Broad Peak, pero para mí siempre serás el más grande, aunque ya solo puedas subir al primer piso de tu casa :-)   A nuestro vuelta haremos una comida en la bodega de Luis R. ¡Le vamos a dejar sin existencias!


Estando aquí arriba también tengo un recuerdo para todas las personas que me han ayudado, mi familia, mis amigos, en definitiva todas aquellas personas que me quieren.

A mis hijos les dejo aquí una reflexión de Confucio: "...Para recorrer mil pasos necesariamente ha de darse el primero de ellos..."

Estando aquí arriba no puedo dejar de mencionar a los alpinistas vascos, alpinistas que están por todo el mundo escalando montañas, en primera linea, haciendo lo que más les gusta y llevando la cultura vasca como estandarte. Me siento parte de este colectivo en todos los sentidos, aunque sea de una forma humilde. Es digno de admiración el significado que tiene el montañismo para los vascos. Forma parte de nuestra cultura y está en nuestro ADN, sin duda alguna...

Cierro el capítulo de recuerdos :-)  pidiéndole a mí amigo Jose Cruz Guinea, del restaurante Bideko, que ponga a enfriar la botella de champán, que voy con mucha sed...jajaja


Fumarolas
Permanecemos aproximadamente media hora en la cima. La temperatura es buena e invita a quedarse. Entre los que aquí estamos se respira alegría y euforia, pero pronto esto va a cambiar, para salir de la cumbre corriendo. El viento a rolado al Este y en un instante, todo se ha cubierto de nubes con azufre en suspensión. A ráfagas no se veía absolutamente nada. Yo lo he vivido como un momento de apuro, porque no se podía respirar, tragando bastante azufre. Ha sido todo muy rápido. Son muchas las fumarolas que hay alrededor de la cumbre, alguna de dimensiones considerables y en mayor o menor medida, todas tienen actividad.

El descenso largo y duro, por el cansancio acumulado y por la pendiente de las laderas del Damavand, con firme de piedra suelta, lo que obliga a una atención constate. La sobrecargada en las rodillas es importante. En el descenso nos cruzamos con numerosos grupos que suben a la cumbre o que están aclimatando para hacerlo en los próximos días. Ahora, en el descenso es más fácil comprobar la falta de preparación, en todos los aspectos, de algunos de los que suben. Se puede apreciar perfectamente, y también el sufrimiento que eso conlleva.

Nosotros, con el trabajo hecho y gracias a Dios, llegamos al refugio sobre las 14,30h. sin incidencia alguna. Aquí nos recuperamos con unas lentejas y sopa calientes, en compañía de dos chicos de París. Uno de ellos habla bastante español por haber hecho el Camino de Santiago y estar otras veces en España, con el que puedo hablar un largo rato.

Por fin, sobre las 16,20h llegamos a nuestra tienda muy cansados, con un olor a azufre en toda la ropa que no se va de ningún modo. De esta forma tan aseada nos metemos en nuestros sacos a dormir un poco hasta la hora de la cena.

En la cena una vez más comida deshidratada, pero no está tal mal o quizá ya me he acostumbrado :-)   La de ésta noche ha consistido en sopa de pasta, un preparado a base de aceitunas que no sabría explicar, fruta en lata y de postre una bolsa grande de extraordinarias pipas negras iranís, mientras oímos música y vídeos persas; y míos, que también he traído muchísimas canciones. En la música creo haber descubierto varios puntos de similitud entre el pueblo vasco y el iraní. A ambos nos gusta la música y cantar. He visto vídeos iranís de canciones cantadas a capela que son similares a las nuestras. El tipo de música de los bertsolaris tiene su equivalente en Irán y curiosamente también es muy similar el tipo de música que hacen nuestros cantautores, aunque la persa tiene algo más de ritmo. Este último tipo de música es muy popular en Irán.

Bueno, ahora a dormir, estoy completamente agotado..., pero feliz por haber cumplido un sueño.

Un abrazo